• El arte, la gloria, la libertad se marchitan, pero la naturaleza siempre permanece bella. Lord Byron
  • La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. Sócrates
  • La belleza de las cosas existe en el espíritu del que las contempla. David Hume
  • De las nubes más negras, cae agua limpia y fecunda. Proverbio chino

lunes, 28 de septiembre de 2009

Comenzó la temporada

(Foto: al fondo la Tesla)
Llegó el Otoño y con él la época de volver a retomar la gratificante actividad de salir al monte.
Ayer fue la primera salida. Todo un éxito (léase irónicamente).
F. tuvo la magnifica idea de, dejando el coche en Valdenoceda, y cruzando la carretera de Santander, "ir en busca" de unos "magníficos" ejemplares de encina o roble (no lo sabía a ciencia cierta cuál de los dos).
Total, que tomamos el camino que consideró era el bueno y comenzó la pesadilla a los veinte minutos de echar a andar. Una señora cuestecita con piedra suelta. Protesté ¡ claro que protesté! que salgo al monte a disfrutar no a padecer.
Al rato un camino estrecho pero decente para caminar a media ladera. Tenía pintas de haber sido utilizado, tiempo atrás, tal vez para transporte con animales, quiero decir mulas o similar.
Pero como la felicidad no es eterna, al cabo de media hora volvemos a las andadas y ¡ otra cuesta idéntica!. "Venga, subamos a ese collado, seguro que hay un pueblo, vamos a ver cuál es".
¡¡ Un pueblo !!. ¡Una mi.......rda.! Otro valle estrecho, como el que habíamos dejado, pero claro había encinas. "lo más seguro que son éstas" ( a saber, pensé yo, harta como estaba de todo).
Pero claro, aquí no quedó el tema. Como comenzó a echarse la niebla, decidieron bajar ¡¡ monte a través y vuelta por las piedras sueltas con una buena inclinación!!.
Yo ya no podía más. Las piernas no me respondían y comencé a rezagarme en demasía. Quería que me dejaran todos en paz, ya llegaría a mi destino que estaba claro cuál era : el fondo del valle y sin pérdida.
Por un momento creí que había acabado mi tormento cuando encuentro ante mí un buen trozo de losas enormes salpicadas de "chinchines". Eso fue la gota que colmó mi vaso. Solté los palos, mandé a freír gárgaras a todo hijo de vecino y puse mis posaderas sobre la losa avanzando arrastras. Al llegar a la siguiente dificultad que era de piedra abundante suelta con más de un 45% de inclinación bajé tipo tobogán, levantando tal polvareda que parecía que bajaba un rebaño de ovejas, eso sí, la ley de la gravedad lo hizo todo, yo me limité a dejarme llevar y desear que los vaqueros fueran lo suficientemente resistentes para no dejarme con el culo al aire.
Al finalizar este estupendo día todo fueron disculpas, que si no sabíamos como estaba ésto de mal, que otro día vendremos por otro lado. (¡Otro día! a mí no me pillan).
Total, que ni encinas, ni robles ni Dios que los fundó, sólo "disfruté" de unos cuántos malos tragos.
Esta gente con complejo de Indiana son todo un peligro para la salud.

5 comentarios:

Una mirada... dijo...

Leído tal cual -y pese a adivinar el enojo tras cada palabra- no puedo evitar que se me escape una sonrisa. No, no es que me congratule de tus pesares ruteros, sino que se me vienen recuerdos de lances parecidos sufridos por mi propio cuerpo en circunstancias similares.

Tomatelo como una experiencia que no deja de tener su parte positiva: Ahora ya sabes que ruta no seguirás cuando alguien te la proponga.

Mis afectos.

P.S.- Ojalá terminé de aposentarse el Otoño. No terminan de gustarme los veranillos que se alargan y alargan hasta enlazar, bruscamente, con el invierno.

Chesana dijo...

Me pasa lo que a Mirada, que entendiendo tu enfado se levanta al tiempo una sonrisa por como lo cuentas e imaginándote bajando a todo correr como niña por tobogán.

Una pregunta: qué son los chinchines?. Podría buscarlo pero seguro que tú me lo cuentas.

Abrazo y a disfrutar del senderismo, que para eso está.

Esperanza dijo...

la expresión chinchines es mía. La uso para representar esas piedras pequeñas en las que resbalarte es lo mejor que puede pasarte, y que pueden hacer fácilmente, dar con tus huesos en el suelo.
Besos

Felix Casanova Briceño dijo...

Pero que agradable sorpresa¡¡ Encontrarme con un blog que me habla de Burgos. Soy de Córdoba,aunque vivo en Tarragona, pero este invierno pasado pasé allí 5 meses (cosas del trabajo)inolvidables.Aún me acuesto por las noches mientras mi mente pasea por las calles de esa maravillosa ciudad.Seguiré visitándote.Un saludo

Esperanza dijo...

Felix, bienvenido a esta casa. Aunque no has llegado en el mejor momento. Antes era un blog dedicado, exclusivamente, al senderismo,a las visitas culturales y a los viajes. Pero la vida da muchas vueltas, y la transformación ha hecho que hable de otras cosas menos agradables.
Aún así, espero mantener la idea con la que inicié el blog. Un saludo y espero verte alguna que otra vez por aquí.