• El arte, la gloria, la libertad se marchitan, pero la naturaleza siempre permanece bella. Lord Byron
  • La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. Sócrates
  • La belleza de las cosas existe en el espíritu del que las contempla. David Hume
  • De las nubes más negras, cae agua limpia y fecunda. Proverbio chino

lunes, 14 de julio de 2008

El monte Hijedo

(Foto: la Cabaña de Hijedo)
¡ Vaya con el calentamiento global !. Continúo con mi duda ¿Calentamiento o enfriamiento?, porque alguien debería explicar cuál es el motivo por el que un 13 de Julio hemos tenido una temperatura de 17ºC; aunque para mí es sensacional, un domingo en pleno verano y de paseo por el monte.
Destino monte Hijedo.
Precioso paseo de unos 12 Km. dónde se puden contemplar excelentes ejemplares de hayas, tejos, acebos y robles.
La ruta comienza en un aparcamiento señalizado en la pista asfaltada que lleva de Sta. Gadea del Alfoz a Bustidoño, con un espectacular paisaje desde el que se ve al fondo el embalse del Ebro.
Nos la hemos tomado con mucha tranquilidad. Aún así, a las cuatro de la tarde la habíamos acabado, por lo que hemos decido acercarnos a ver el Castillo de Virtus; Crespo, pintoresco pueblo con una pequeña y preciosa iglesia románica; San Miguel de Cornezuelo con arquitectura montañesa y un pequeño templo románico; y el Monasterio de Rioseco, totalmente en ruinas pero en su momento importante, perteneciente a la órden del Cister.
Y al final del día y subiendo la Mazorra una llamada nos comunica la defunción del padre de unos amigos, lo que hizo que nuestra última escala del día fuera el tanatorio.
Los años pasan para todos y poco a poco vamos perdiendo a nuestros seres queridos. La edad no perdona y aunque no lo deseemos, por ley de vida, nos van dejando y es en ese momento cuándo nos enseñan la lección más importante que jamás nos dieron: que la muerte es algo natural a la que con los años aprenderemos a esperar y a la que la misma naturaleza nos preparará desterrando el miedo a lo desconocido.
Lo que aún nunca he entenido cómo pueden superar, los ancianos, el día a día sabiendo que cada minuto que pasa los acerca más al final, sin sumirse en la desesperación o la depresión o en una cólera irracional. ¿Qué piensan, qué sienten? ¿Serán esos pensamientos tan íntimos por los que reflejan tristeza en su mirada? ¿Será por eso por lo que se van abandonando como pidiendo en silencio que les llegue el final?.
Me consuelo pensando que cuando tenga sus años lo entenderé. Para mí, más que la muerte, éste ha sido siempre uno de los grandes misterios del alma humana.

2 comentarios:

Andrómeda dijo...

Pues yo creo que el que todavía está bien de salud pensará en vivir al máximo los años que le queden para poder disfrutar y el que esté mal pensará: "A ver si me muero ya coñññññoooooo. Que mi vida es un pasar los días a lo tonto y encima padeciendo."
Es mi opinión o lo que creo que yo pensaría. Que a nadie le siente mal.

Un beso pavi.

Una mirada... dijo...

Digamos que cada año vivido nos acerca más a la muerte; ella es la Inevitable; pero "que nos quiten lo bailao"...
Una señora añosa -sólo de cuerpo- que conozco suele decir. "Si nacemos y tampoco es tan mala la vida, ¿por qué ha de ser malo lo que nos espera tras la muerte?". Y es nuestra actitud -ante la vida, ante la muerte- la que nos hace llevaderas o pesarosas cada una de las etapas de nuestra existencia, incluido ese final ineludible.

Un saludo.