• El arte, la gloria, la libertad se marchitan, pero la naturaleza siempre permanece bella. Lord Byron
  • La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. Sócrates
  • La belleza de las cosas existe en el espíritu del que las contempla. David Hume
  • De las nubes más negras, cae agua limpia y fecunda. Proverbio chino

lunes, 20 de octubre de 2008

Nuestra ciudad encantada

Con el nombre de El Castillejo se conoce un paraje próximo a Monasterio de la Sierra (Burgos).
Es muy sencillo encontrarlo; tan sólo hay que tomar la pista que parte de Monasterio y al llegar a lo alto en la explanada a unos cuatro kilómetros y a nuestra derecha se localizan unas grandes piedras hacia las que, andando, nos dirigiremos.
No tan impresionante como la de Cuenca pero "nuestra ciudad encantada" tiene su encanto. Tal vez por ser más agreste o tal vez porque aún nadie la ha comercializado, pero me pareció un lugar realmente original.
Aquí cuelgo unas cuantas fotos y si algún conquense por casualidad entra en este blog, puede ver como es la "nuestra". Al mismo tiempo me he permitido ponerles un título, según lo que mis ojos vieron.
CARA DE MONO

PERRO SENTADO

EL GUERRERO

ESFINGE
PERFIL FEMENINO

No era precisamente el lugar elegido para salir este domingo, pero a última hora se apuntaron M. y P. y como llevan mucho tiempo diciendo que teníamos que ir algún día y además ella está mal de un pie, pués para allí nos fuimos sabiendo que íbamos a andar poco. Bueno yo diría casi nadapues el tramo más largo que sería recorrer la pista, lo hicimos en coche.
Buena, pero buena me liaron. Ya montada en el coche me dieron la noticia del cambio de planes. En un principio me dió igual, pero según nos íbamos aproximando hacia Salas....... nubes agarradas a las montañas, demasiado fresquito.... ¡ y yo preparada para un lugar más cálido y con sol!.
Ya les dije: "Esto se avisa".
Total que cuando me bajé del coche fui la única que llevaba puesta la mochila para, por lo menos, no pasar frío en la espalda. ¡ Y lo que me alegré después de haber ido cargada!.
Nos dimos un paseo por entre las rocas contemplado las formas e intentado, cada cuál a su manera, sacar un parecido con tal o cuál cosa. Nos hicimos unas fotos tipo "vamos a tirar esta roca entre todos" y como parecia que ya estaba todo visto surgió la gran idea del día.: ¿por qué no intentamos cruzar el barranco e ir a ver lo que hay detrás?. Estupendo, oye. Digo yo que para qué están los caminos, las sendas..... No, lo nuestro es hacerlo todo al revés.
En fin, bajamos al barranco, separando ramas y maleza a nuestro paso e internándonos en el bosque, atravesamos el riachuelo, subimos el barranco agarrándonos a las ramas de brezo y a todo lo que pillábamos pues era fácil resbalarse al pisar en hueco y además la humedad era importante. Llegamos a una plataforma de piedra. ¿ Y qué había?, pues otro barranco aún más profundo.
Los prudentes nos quedamos juntitos sentados en la plataforma mientras los que mantienen en sus mentes (¡ a estas edades!) el complejo "Indiana Jones" se distribuyeron la zona dando así rienda suelta a sus traumas infantiles. Uno a la derecha y la otra a la izquierda. Ambos se perdieron en la espesura del lugar.
Durante un rato no se supo nada de ellos. Aunque les voceábamos nadie contestaba, ni se les veía ni decían nada. Los nervios comenzaron a aflorar. Y los comentarios de "ves, si no hay que separarse en estos lugares" "ves, si no teníamos que hacer estas tontadas""ves, si ya lo dije yo que mejor volvernos por dónde hemos venido"........ Y así un sinfín de comentarios a toro pasado. Como siempre. Pero hubo uno fantástico: "encima sin los bocatas" jajajajajaja ¡toma ya! yo llevaba el mío y no tenía intención de compartirlo con tanto hambriento que eso de que dónde comen tres comen cuatro....nada de nada, que todos son demasiado tragones. Para jorobarles saqué un aperitivo y se lo pasé a todos por las narices. Así, entre broma y broma, pudimos relajar un poco la tensión.
Volvieron los dos tan felices de su aventura pero sin una solución. Por lo visto era complicado salir de allí por otro sitio que no fuera por dónde habíamos entrado, salvo que quisiéramos bajar bordeando el riachuelo hasta no se sabe dónde. Lo dejamos por imposible al no saber lo que podíamos encontrar y encima sin llevar agua ni alimentos.
Pero lo bueno fue que habían encontrado un salida mejor que lo que había sido la entrada. En ese momento se decidió que lo intentaríamos por otro lado y en otra ocasión.
Nos llovió mientras comíamos. Alguno comió el bocadillo mojado tipo sopa. Escampó lo suficiente como para tomarnos tranquilamente el café y los pasteles.
A la vuelta nos dimos un paseo por la dehesa poblada de robles, alguno de ellos, majestuoso.
Intentamos ver las huellas de los dinosaurios, pero no las encontramos aunque no tienen que estar muy lejos del cruce de la carretera de Salas con la de Monasterio. Otro día será.

1 comentario:

Una mirada... dijo...

Impresionantes esculturas naturales. me recuerdan a los farallones de los Monegros, que también adoptan caprichosas e increíbles formas.

Un saludo.