En 1006 el Conde Sancho García, gracias al marido de una de sus sirvientas, fue avisado del complot urdido por su madre Doña Aba para asesinarlo.
En agradecimiento, el Conde, nombra guarda personal al marido y a otros cuatro hombres, todos ellos de Espinosa, otorgándoles, además, una serie de privilegios a ellos y a la villa.
La tradición se conservó hasta 1931, siendo uno de los requisitos (había muchos más)para formar parte de la Guardia Real de los diferentes monarcas de este país, ser natural de la villa de Espinosa.
Esta es su historia de manera muy sucinta.
Actualmente en la Guardia Real en el Grupo de Honores, existe la Compañía Monteros de Espinosa en recuerdo a aquel cuerpo.
Pues este fin de semana escuché en la radio, que una compañía de la Guardia Real celebraba unos actos en Espinosa de los Monteros. Me busqué una pequeño paseo y hacía allí nos hemos ido.
Primero decir, que el sábado inauguraron una nueva ruta de senderismo denominada "Ruta de los Monteros". 80 Km. que unen Oña con Espinosa de los Monteros.
El domingo, por la mañana, día de puertas abiertas en el Monte Edilla.
El público que se animaba, podía tirar al blanco con pistola o con ¿metralleta? (perdón, no entiendo de armas de fuego). Tenían expuestas armas de varios tipos, artilugios tipo Rambo, lanza cohetes y los soldados iban uniformados con diferentes uniformes: de gala, de camuflaje, de paseo, de soldado ONU, .....Muy amables contestaban a todas las preguntas que se les hacían. Nos obsequiaron con una Ración Individual de Combate. (eso pone la caja).
Nos fuimos a hacer nuestra ruta, muy corta, que pasamos demasiado rato de conversación con los soldados.
Por la tarde fuimos a ver los actos castrenses. Una compañía de la Guardia Real con banda de música hacía los honores.
Entrega de diplomas a descendientes de antigüos componentes del cuerpo, homenaje a los caídos, himno de la Guardia Real y, finalmente, desfile militar por la calle principal de Espinosa de los Monteros.
Y para culminar el día y como la naturaleza nos regala por estas fechas moras, me llevé a casa unas cuantas, además de ciruelas y peras de un peral (¡lástima!) abandonado, peras que he tenido que seleccionar con mucho cuidado porque había muchas que tenían habitante, ya se sabe que al no estar sulfatadas...